jueves, 20 de marzo de 2014

La luna no está, de Nathan Filer

De humanos y monstruos.
O del momento en que ambas cosas se convierten en la misma. De eso trata La luna no está. Debo confesar que ha sido una lectura difícil, pero no porque sea una mala novela, ¡nada más lejos de la realidad! Ha sido difícil por la intensidad del relato, por la poderosa voz protagonista que resulta abrumadora. Pero, sin lugar a dudas, ha sido una lectura maravillosa. No obstante, hay novelas que requieren una atención especial, y La luna no está es una de ellas. Porque, en definitiva, nos encontramos ante una novela especial, y os cuento por qué. 
En la opera prima de Nathan Filer conocemos al joven Matthew Homes, un chico marcado por una horrible tragedia: a una edad muy temprana perdió a su hermano en circunstancias que no conocemos hasta el final. Ese es el origen del relato que, de forma más bien desordenada, nos cuenta Matt. Es ahí donde radica todo lo que vendrá posteriormente. 
¿Verdad que da miedo cuando alguien a quien quieres se muere? Sobre todo si eso pasa cuando eres pequeño. Te preocupa que con el paso del tiempo se te borre su cara. O que su voz se confunda con otras voces y al final ya no recuerdes cómo sonada.
A mí eso no me preocupa. 
Si aún no lo habéis adivinado, ya os lo digo yo: Matt no es un chico normal. No quiero hablaros más de la cuenta de este personaje, ya que vamos conociéndolo de una forma muy gradual hasta que al final de la novela sentimos tal empatía hacia él que, os lo aseguro, podréis llegar a sorprenderos. Matthew Homes me ha dejado sin aliento. Su desgarradora voz, la manera en que desnuda ciertas verdades, su visión de las cosas... Todo ello resulta, cuanto menos, impactante; es por eso por lo que he tenido que dosificar la lectura, ya que la voz de Matt estaba a un volumen demasiado alto. Aunque lo repito de nuevo: La luna no está es una experiencia única. Es una lectura no exenta de aflicción, pero totalmente recomendada. El dolor está presente en cada palabra, pero de la misma manera, Matthew nos conduce hacia su propia redención en un final absolutamente catártico. 
Allí estaban todos y cada uno de los momento desde el día en que cerré los ojos para contar hasta cien hasta que los abrí para hacer trampas. Aquello no venía de la nada, pero aún así me pilló por sorpresa. Las lágrimas caían muy deprisa, sin darme tiempo a secarlas. 
Aunque exige un gran nivel de atención, La luna no está es una lectura bastante amena, ya que Mattew hace una minuciosa selección de sus recuerdos, que él mismo transcribe de ahí que haya utilizado esa fuente para las citas, ya que Matt escribe a veces en una máquina de escribir—. Además, la narración se ve salpicada por unos cuantos dibujillos esporádicos que ilustran ciertas partes de la trama; ¿qué queréis que os diga? Todo se ve mejor cuando viene acompañado de imágenes.  
La luna no está es, ante todo, una novela que suscita reacciones; bajo ningún concepto provoca indiferencia. Si bien es un testimonio crudo, no está desprovisto de un hálito de esperanza que es, a fin de cuentas, lo que queda en el corazón del lector. Hoy mismo podréis encontrar La luna no está en librerías, y os lo recomiendo de veras. Espero que os guste tanto como a mí. 

2 comentarios:

  1. No sabía que se iba a publicar en español! Lo había visto por ahí en inglés pero no me animaba a leerlo. Tiene buena pinta, así que me lo apunto ^^

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  2. Oye, pues pinta bien. Me parece una novela seria, sinceramente.

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