viernes, 27 de septiembre de 2013

Ciudad de las almas perdidas (CDS V), de Cassandra Clare

Soy un incondicional de esta saga y de todo lo que escribe Cassandra Clare en general. Ya van cuatro años desde que se publicara Ciudad de hueso, primera entrega de lo que se convertiría en una de mis series predilectas. Como sabéis, Cazadores de sombras se concibió originalmente como una trilogía en la que Ciudad de cristal sería el desenlace; sin embargo, Clare decidió ampliar la serie con una nueva tanda de libros: Ciudad de los ángeles caídos, Ciudad de las almas perdidas y Ciudad del fuego celestial, a la espera este último de ser publicado en la primavera del año que viene. Esta decisión fue recibida con opiniones de todo tipo. Personalmente, me gustaba la idea de reencontrarme con los cazadores de sombras de Nueva York, aunque más tarde me di cuenta de que esta nueva trilogía iba a ser completamente innecesaria. 
Ciudad de los ángeles caídos me gustó por varios motivos. En primer lugar, se otorgó más protagonismo a Simon, uno de los personajes que más evolución ha experimentado desde que se iniciara la aventura; además, se presentaron nuevos personajes como Jordan, un praetor, algo que apenas conocíamos. En cuanto a la trama, no sabía muy bien por dónde irían los tiros, aunque confiaba en la capacidad de la autora de volver a involucrarme por completo en su aventura contra las fuerzas demoníacas. Después de leer Ciudad de las almas perdidas, debo decir que no me gusta del todo el cariz que han tomado las cosas, aunque espero con ansias el desenlace definitivo de la serie para despedirme, esta vez sí, de unos personajes que me han acompañado en mis andanzas como lector durante años. 
· Spoilers de Ciudad de los ángeles caídos · 
Jace ha desaparecido junto con el cuerpo de Sebastian. Tras haber vencido a Lilith gracias a la Marca de Caín de Simon, los dos muchachos se desvanecen —no literalmente— como si de humo estuvieran hechos. Con un Jace en paradero desconocido, y muy probablemente en grave peligro, los cazadores de sombras ponen en marcha una búsqueda con el fin de encontrar al muchacho y, especialmente, de aniquilar a Sebastian, quien supone una nueva amenaza para la Clave y los cazadores de sombras. No obstante, las investigaciones no llegan a buen puerto, y la Clave decide darle prioridad a otros problemas que le conciernen. Será entonces cuando Clary, Isabelle, Alec y el resto de personajes principales iniciarán su propia búsqueda para evitar que Jace sea absorbido por la oscuridad de Sebastian. 
Aunque la premisa es interesante, lo cierto es que esta quinta entrega de la saga resulta ser de las más aburridas, con mucha menos acción de lo que me gustaría. Debo admitir, eso sí, que Ciudad de las almas perdidas supone un buen punto de inflexión para la saga, y la antesala perfecta para lo que llegará en Ciudad del fuego celestial. Si bien la mayor parte de la novela carece de mucho interés, el último tercio de ella se vuelve frenético, culminando en un final no exento de emoción. Cassandra tiene mucho trabajo para satisfacernos por completo en la última entrega de la hexalogía, aunque confío plenamente en ella, ya que ha demostrado que los desenlaces se le dan muy bien. 
· Fin de los spoilers ·
Ciudad de las almas perdidas es la segunda parte de esta segunda trilogía —o la quinta parte de la hexalogía, si queréis verlo así, aunque yo prefiero separar la saga en dos partes—. Ni siquiera siendo incondicionales de Clare os aseguro que os vaya a gustar del todo. Si quedasteis satisfechos leyendo la saga hasta Ciudad de cristal, quizá vuestra experiencia con estos cazadores deba quedarse ahí. Si queréis embarcaros en estas nuevas aventuras, os advierto de que, en mi opinión, estas novelas no son tan redondas como las tres primeras. Por otro lado, siempre podéis leer Los Orígenes, trilogía ya publicada en su totalidad, a la altura de la primera trilogía escrita por la autora. 

3,5/5

martes, 24 de septiembre de 2013

Estoy leyendo: El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde

Sinopsis:
Joven agraciado y bellísimo, dotado de toda la pasión del espíritu romántico y toda la perfección de lo griego, Dorian Gray es, cuando lo retrata el distinguido pintor Basil Hallward, la encarnación de la armonía vital incorrupta. Sin embargo, y de forma inevitable, las pasiones, la maldad, el impetuoso torrente de la vida, irrumpen en su existencia. Para su asombro, Gray descubre que es su retrato quien va asumiendo su deterioro físico y moral, protegiendo, en apariencia, su inmaculada imagen.
Vuelvo a los clásicos. Empiezo el curso leyendo una de las más célebres novelas de Oscar Wilde, de quien no he leído nada anteriormente. Plantea temas que me interesan mucho, como la concepción del arte, la belleza y la estética. Por lo poco que he leído, me parece de esos libros donde hay un gran mensaje que leer entre líneas. Se lee relativamente rápido, por lo que espero no demorarme demasiado con la reseña. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Franquicias cinematográficas en potencia que no llegaron a cuajar

Es una tendencia cada vez más imperante en el mundo hollywoodiense. Parece ser que cuando las grandes productoras andan cortas de ideas echan mano de las listas de bestseller de New York Times para ver cuál es el nuevo gran fenómeno literario. Y lo adaptan. Así, sagas como Harry Potter o Crepúsculo se convirtieron en su día en verdaderos acontecimientos cinematográficos; varias de sus entregas llegaron a colarse incluso entre las películas más vistas de la historia del cine. Es el caso de Harry Potter y las reliquias de la muerte II —cuarta cinta más vista a nivel internacional—. Otras adaptaciones igual de exitosas fueron las de El señor de los anillos, cuya tercera parte, El retorno del rey, ostenta el título de sexta película más vista de la historia; también ocupa una posición privilegiada la libre adaptación del libro de Lewis Carroll realizada por Tim Burton —en este caso, Alicia en el país de las maravillas se corona como la decimotercera película más vista—. Más reciente es el éxito de la franquicia Los juegos del hambre, de la que se espera la secuela como agua de mayo. En este caso, la primera parte de la serie tiene el puesto 57 de películas más vistas internacionalmente, aunque a nivel doméstico —en Estados Unidos— ocupa el decimocuarto puesto.

En definitiva, la adaptación de grandes fenómenos en papel es una tendencia de la que se sirven actualmente grandes productoras cinematográficas, esperando seguir la estela de algunas de las franquicias anteriormente mencionadas. Con mayor o menor éxito. Lo cierto es que el éxito de una novela no garantiza que su adaptación a la gran pantalla vaya a seguir los mismos pasos. Así, hemos asistido recientemente a la decepción en taquilla de Cazadores de sombras: Ciudad de hueso, que no ha cumplido las expectativas que la productora había puesto en ella. Es un caso curioso, ya que un par de meses antes de su estreno, la misma productora había dado luz verde al rodaje de Ciudad de ceniza, segunda entrega de la franquicia. No obstante, los paupérrimos resultados en taquilla de la primera entrega de la serie han postergado el rodaje de la segunda parte de forma indefinida.
No es la primera decepción cinematográfica de este año, que tan fructífero está siendo en cuanto a adaptaciones se refiere. A principios de año se estrenó Hermosas criaturas, adaptación homónima de la primera novela de las Crónicas Caster, serie escrita por Kami Garcia y Margaret Stohl. Y, aunque no viene al caso, la emoción se apodera de mis dedos, y me veo obligado a hacerme eco del reciente anuncio de la publicación de una serie spin-off bautizada como Dangerous Creatures, que sigue las andanzas de Ridley y Link. En lo que concierne a la película, Hermosas criaturas apenas consiguió recaudar lo que había costado, es decir, 60 millones de dólares. A nivel internacional. Son cifras muy pobres para lo que se esperaba como otro gran fenómeno juvenil. Lo mismo ocurrió con The Host tan solo un mes después; la cinta basada en la otra novela de Stephenie Meyer recaudó 48 millones de dólares, teniendo un presupuesto de 40. Otro fracaso sonado fue el de Corazón de tinta, que adaptaba la famosa novela de Cornelia Funke.

Por otro lado, hay adaptaciones de las que podemos decir que tuvieron un relativo éxito. Es el caso de la franquicia Percy Jackson, que consiguió doblar su presupuesto, recibiendo luz verde para una secuela... estrenada tres años después. En cuanto a nivel de adaptación, me atrevo a decir que Percy Jackson es un auténtico fracaso, ya que película y novela no tienen nada que ver entre sí. Lo mismo se puede decir de La brújula dorada, que también esperaba convertirse en todo un fenómeno. La adaptación de la novela de Philip Pullman no cuajó en Estados Unidos, aunque gracias a la taquilla internacional consiguió doblar su presupuesto en beneficios. Sin embargo, como adaptación es de lo peor que ha parido Hollywood. Después de Eragon, por supuesto. No hay planes tampoco para la realización de una secuela de Soy el número cuatro, aunque consiguió un moderado éxito en taquilla. De la misma manera no se produjeron más entregas de las que pretendían ser franquicias  Una serie de catastróficas desdichas o Crónicas de Spiderwick.

Parece ser que no es tan fácil crear un fenómeno cinematográfico. Es una pena, ya que muchos de los intentos que ya se han llevado a cabo podrían haber llegado a buen puerto en otras circunstancias. Mientras tanto, las productoras siguen a la caza de novelas de éxito para adaptar, nosotros seguimos a la espera de que se estrenen las adaptaciones que ya están realizándose. En noviembre tendremos por fin En llamas, segunda entrega de la franquicia Los juegos del hambre, cuyo éxito está más que asegurado. Por otro lado, el año que viene tendremos en la gran pantalla las adaptaciones de El corredor del laberinto, Divergente y la primera novela de Vampire Academy, subtitulada como Blood Sisters. ¿Conseguirá alguna de ellas atraer la atención del público y convertirse en el nuevo fenómeno cinematográfico mundial?


jueves, 19 de septiembre de 2013

El hijo de Neptuno, de Rick Riordan

Tres amigos. Una misión de locos. Y un enemigo con poderes sobrehumanos.
Riordan me gusta porque sus historias, además de ser de lo más entretenidas, tienen una buena parte didáctica. Se trata del docere delectando horaciano; esto, en castellano, quiere decir que Riordan nos acerca las mitologías griega y romana de una forma divertida y amena, si bien es cierto que se toma muchas libertades a la hora de hacerlo. Con todo y con eso, cada vez que termino una de sus novelas siento que he aprendido muchas cosas, por lo que siempre es un placer leer algo suyo. Tras haber explorado la mitología griega en Percy Jackson y los héroes del Olimpo —cabe decir que la adaptación cinematográfica del segundo libro de la serie, El mar de los monstruos, se ha estrenado recientemente—, Riordan se aventuró con la cultura ancestral egipcia en la trilogía Las crónicas de Kane, mi favorita hasta el momento. 
· Spoilers de El héroe perdido · 
El hijo de Neptuno es el segundo libro de la pentalogía Los héroes del Olimpo, y en él vemos un gran cambio con respecto a El héroe perdido, incluso a nivel de personajes protagonistas. En este segundo libro nos reencontramos con Percy, que estaba en paradero desconocido durante todo el libro anterior; es aquí donde sabremos qué le ha ocurrido. Tras haber sido manipulado por la diosa Hera, Percy vaga por el mundo siendo perseguido por unas gorgonas, y acaba en el Campamento Júpiter: el campamento enemigo, el de los romanos. No obstante, nuestro semidiós contará con la ayuda de la misteriosa Hazel y del osado Frank, con los que emprenderá una aventura titánica para liberar a Tánatos, dios de la muerte. 
Esta segunda entrega de Los héroes del Olimpo me ha gustado más que la anterior por varios motivos. En primer lugar, por uno que es evidente: Percy Jackson. Me ha encantado reencontrarme con él, aunque andase algo corto de memoria. Por otro lado, el resto de protagonistas es muy bueno, especialmente Hazel, aunque Frank también da la talla. Lo más interesante de esta novela es, sin embargo, la cultura romana. Como ya sabéis, la mitología griega difiere en algunos aspectos de la romana, sobre todo en lo que se refiere al carácter de cada dios. Es por eso por lo que resulta muy interesante hacer una comparación de cada uno de estos personajes. 
Esta novela me ha enganchado considerablemente más que El héroe perdido, aunque se debe principalmente al Campamento Júpiter y a las Legiones Romanas, que me han encantado. Por otra parte, la expedición que emprende el trío protagonista no resulta menos interesante. Espero con muchas ganas La marca de Atenea, que será publicado a principios de octubre por Montena. El cuarto libro de la serie, La casa de Hades, verá la luz —en inglés, por supuesto— esa misma semana, y tan solo quedará un libro para cerrar esta peculiar saga.

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