domingo, 29 de diciembre de 2013

Naturaleza salvaje, de Megan Shepherd

La locura está en su sangre.
Naturaleza salvaje es de esas novelas que suelo recomendar desvelando lo mínimo sobre la trama o cualquier otro aspecto del libro. Aunque no había leído ni una sola reseña de la novela de Shepherd, sentí la irrefrenable necesidad de leerla, y de veras agradezco que fuera así, ya que la sorpresa ha sido mayúscula. Naturaleza salvaje mola, y mucho. 
Debo decir en primer lugar que Shepherd bebe mucho del gran clásico La isla del doctor Moreau, del precursor del género sci-fi H. G. Wells. ¿Podemos considerar esta novela un retelling de la de Wells? Sinceramente, no sabría decir hasta qué punto esto sería así, ya que no he leído la otra novela, aunque sí es cierto que he podido establecer más de un paralelismo entre ambas obras. Entre otras cosas, la protagonista de Naturaleza salvaje perpetúa el apellido del doctor de Wells. 
Hablando de la protagonista, Juliet desempeña el rol principal a la perfección. Con esto digo que no es la típica protagonista femenina que deja indiferente al lector, sino todo lo contrario. La vida de Juliet ha sido de todo menos fácil: su padre, un cirujano de renombre, se vio obligado a huir cuando se vertieron sobre él una serie de graves acusaciones; más tarde su madre morirá, por lo que la joven Juliet tendrá que salir adelante por sí sola. Debe ser porque no tengo el placer de encontrarme a menudo con protagonistas fuertes y carismáticas, pero Juliet ha cumplido con creces con su papel protagonista. 
La ambientación merece todo un párrafo aparte, y es que llega a ser deliciosamente oscura y espeluznante. No estoy acostumbrado a leer novelas juveniles tan sombrías, por lo que ese es otro de los aspectos que más me han sorprendido. No es que debáis absteneros los lectores más sensibles, pero sí que os advierto que hay pasajes bastante... macabros. Especialmente aquellos en los que se explican algunos de los experimentos realizados por el doctor Moreau. No os miento cuando os digo que esta novela está envuelta por un halo lóbrego propio de novelas góticas como el gran clásico de Mary Shelley, Frankenstein, que sí he tenido el placer de leer y que me ha venido constantemente a la cabeza mientras leía Naturaleza salvaje
También hay lugar para el amor, y en este caso lo tenemos por partida doble. Shepherd introduce un triángulo amoroso, y es esto precisamente lo que menos me ha gustado de la novela. Por su parte, el desenlace me ha gustado mucho; es de esos finales que tanto me gustan a mí: sorprendente e inesperado. Absolutamente genial. Y, además, nos deja con los dientes largos, a la espera de Her Dark Curiosity, segunda parte de la trilogía The Madman's Daughter, cuya primera parte es homónima en inglés, aunque a mí me gusta mucho la traducción del título al español. En la nueva entrega habrá toques de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, por lo que pinta mejor incluso que la primera parte. 
En definitiva, os recomiendo encarecidamente la lectura de Naturaleza salvaje porque no se parece a nada que hayáis leído antes —excepto, claro está, a La isla del doctor Moreau—. La novela de Shepherd destaca por contar con una voz protagonista con carácter, una ambientación espeluznante y un ritmo correcto. ¡Espero con ganas la segunda parte de esta fantástica historia! 
4/5

2 comentarios:

  1. Lo tengo pendiente y la verdad que me llama mucho, las pocas reseñas que leí coinciden contigo y aunque no he leído la de H.G Wells igualmente le daré una oportunidad a esta :D

    Un beso!

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  2. Coincido en todo contigo. Me sorprendió mucho y lo que más me gustó fue la ambientación, y ese final que te deja deseando que llegue pronto su segunda parte.

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