miércoles, 29 de agosto de 2012

Paper Towns, de John Green

Le gustaban tanto los misterios que, un día, ella misma se convirtió en uno.
John Green me tiene más que ganado. Sí, este John Green. Y también este. Cada uno de sus libros es toda una experiencia para mí. Bajo la misma estrella ya se ganó el puesto de mejor libro del año, sin duda. De hecho, mi ejemplar se encuentra en un continuo viaje, haciendo paradas una y otra vez en las casas de amigos y familiares. Era insoportable para mí la espera por que trajeran algo nuevo del autor —nota mental: Debo investigar si Nube de Tinta prevé traernos otros libros de Green—, así que, ni corto ni perezoso, comencé este reto personal, el de leer en inglés sus demás obras. Paper Towns es la tercera novela que he tenido el enorme placer de leer. Y, una vez más, no tengo más que buenas palabras  para John Green.
La ciudad era de papel, pero no así los recuerdos. 
Una vez más, vuelvo a hacer referencia a Libro Joven, el blog de la desaparecida Barnsdale, ya que fue gracias a esta reseña cuando me empecé a interesar por John Green. Por aquel entonces, no leía libros en inglés, así que me fui con mi frustración a otra parte, aunque ese libro entró de cabeza a mi wishlist. Y por fin puedo sacarlo de esa lista. Paper Towns es otra maravilla salida de la cabeza de John Green, quien ya se ha coronado como una de las voces más prometedoras de la literatura juvenil estadounidense. Y es que sus libros no se limitan a entretener —eso lo consiguen casi por inercia—, sino que van más allá; trascienden, dejan un poso en vuestros corazones, y os hacen reflexionar. 
En Paper Towns conocemos a Quentin Jacobsen, un chico que está en su último año de instituto y guarda un estrecho vínculo con su vecina, Margo Roth Spiegelman. A pesar de que de niños pasaban horas y horas juntos —es más, ambos comparten un terrible recuerdo, el de haber visto un cadáver cuando tan solo eran unos críos—, ahora apenas hablan. Todo cambia una noche, la noche más larga del mundo, cuando Margo acude a casa de Quentin para que le ayude a quemar la ciudad, por así decirlo. Si ya antes estaba más que pillado por ella, ahora Quentin está perdido. Ha bastado una sola noche para que ese vínculo que los une se haga aún más fuerte. Sin embargo, el día después de esa noche, Margo parece haber desaparecido. Y, tras de sí, hay un cerco de pistas que la chica parece haber dejado para Quentin, quien no rehusará en ningún momento a desentrañar el misterio de la huida de Margo. 
Irse resulta muy difícil... hasta que lo haces. Y entonces es la cosa más jodidamente fácil del mundo. 
Los personajes que crea Green son tridimensionales. Tienen vida propia. Y es prácticamente imposible no hacerse partícipe de esta aventura en que se convierte la vida de Quentin. El chico trata de descifrar las pistas de la misma manera que el lector. Mientras que Quentin hace sus propias conjeturas sobre los motivos que impulsaron a Margo a dejarlo todo, el propio lector hace lo mismo. Además de Quentin y Margo, hay unos pocos personajes que acompañan a Quentin en su intento por descifrar la ecuación. Entre ellos está el hilarante Ben, que a lo largo de la lectura me ha arrancado auténticas carcajadas; también tenemos a Radar, así como a Lacey. Juntos forman como un equipo. Sin embargo, es Quentin la pieza más importante de esta búsqueda incesante. 
La narración está salpicada con decenas de reflexiones. Os avisé: no es un libro juvenil más. También se vuelven a hacer referencias culturales. De hecho, Hojas de hierba, uno de los poemas más célebres de Walt Whitman, cobra una especial importancia dentro de este confuso esquema. No quiero extenderme más porque la idea principal queda clara: si aún no has leído a Green, deberías hacerlo. Quizá Paper Towns no sea la novela que recomendaría para adentraros en la cabeza de este joven autor. Looking for Alaska sí es el libro perfecto para ello. Y, por supuesto, tenéis Bajo la misma estrella si no os atrevéis con el inglés. En cualquier caso, corréis el peligro de quedar absoluta e inevitablemente enganchados a la pluma de este joven y prometedor autor, de quien espero grandísimas obras en un futuro. 
No pongo esta novela en concreto al nivel de Bajo la misma estrella y Looking for Alaska, pero se queda atrás por muy poco. Ahora solo me queda por leer An Abundance of Katherines, y la novela que coescribió junto a David Levithan, Will Grayson, Will Grayson. No tardaré en hablaros de ellas, os lo aseguro.
De la manera en que yo lo veo, todo el mundo obtiene un milagro. Quizá yo nunca sea alcanzado por un rayo, o gane el Premio Nobel, o llegue a ser dictador de una pequeña nación en las Islas del Pacífico, o contraiga un cáncer terminal de oído, o combustione espontáneamente. Pero si consideras todas esas cosas improbables juntas, al menos una de ellas puede ocurrirnos a cada uno de nosotros. Podría haber visto una lluvia de ranas. Podría haber pisado Marte. Podría haber sido engullido por una ballena. Podría haberme casado con la reina de Inglaterra o sobrevivido durante meses en el mar. Pero mi milagro fue diferente. Mi milagro fue este: de entre todas las casas de todos los barrios de Florida, acabé viviendo al lado de Margo Roth Spiegelman.

sábado, 18 de agosto de 2012

Divergente, de Veronica Roth

La facción antes que la sangre.
Hace tres años desde que leí por primera vez Los Juegos del Hambre. Por aquel entonces ya había caído en las redes de la blogosfera, aunque actuaba en la sombra, por así decir. No me había animado aún a crear este humilde espacio. Pero, como digo, leía muchos blogs; entre ellos, el de la desaparecida Barnsdale, de Libro Joven. Seguí su entusiasta recomendación y fue derecho a la librería a por mi mítico ejemplar de Los Juegos del Hambre; y digo mítico porque, a día de hoy, ha pasado por innumerables manos. Aún recuerdo la fascinación que sentí, esa tensión en cada página. Fue una de las experiencias más intensas de mi vida. Desde aquel entonces se han escrito decenas de libros que siguen la estela iniciada por Suzanne Collins, quedando muy lejos de esa trilogía que tan privilegiado lugar ocupa en mis estanterías. Ninguno estaba a su altura. Y luego llegó Divergente, y empezaron a proliferar las buenas críticas y reseñas. Y yo, esperanzado, me dije: Es posible que haya llegado el momento. Quería sentir de nuevo eso que la Collins me hizo sentir hace tanto tiempo. Pero, una vez más, me he dado con un canto en los dientes. Divergente es otra decepción más que añadir a una lista que cada vez es más larga. 
En primer lugar está el hecho de que Divergente se plantea como una novela distópica. Si hay algo que yo necesariamente requiero de una novela distópica es que sea creíble. Si me introduces en una sociedad totalmente diferente a la actual, necesito saber por qué es así. No trates que el lector se coma esta situación sin más, porque es inadmisible. Lo que resulta irónico es que, al principio de la novela, la protagonista tenga una clase llamada Historia de las facciones; se podría haber sacado partido de eso como una manera sutil de explicarnos por qué la sociedad se desfasó tanto en el pasado que hubo que instalar un gran cambio. ¿Cúal es este cambio? La división de la sociedad en cinco facciones en función de la naturaleza de cada persona; así, en cada una de estas facciones se cultiva una virtud concreta. Los sinceros pertenecen a Verdad, los altruistas a Abnegación, los valientes a Osadía, los pacíficos a Cordialidad y, por último, los inteligentes a Erudición. Por supuesto, se plantea un problema a la hora de llevar a cabo esta división, y es que hay una clase de personas que no pertenecen totalmente a una facción. Son los llamados divergentes. Estos sujetos suponen una gran amenaza para el pacífico discurrir de este régimen, que no concibe que haya individuos inteligentes y valientes al mismo tiempo, por poner un ejemplo. Es inaudito. Una aberración, vaya.
Y llegamos así a la heroína creada por Roth: Beatrice Prior, una incongruencia en sí misma. Ya desde el primer momento se nos presenta como una ciudadana de Abnegación más, por lo que resulta más que sorprendente que, durante la Ceremonía de la Elección, se decante por una facción que no es la suya. ¿Cuál? Secreto de sumario. El caso es que durante toda la novela actúa de forma inconsecuente. Es la ejemplificación de la contradicción. Sus actos heroicos tampoco resultan creíbles, y no deja de ser una aspirante a. ¿A qué?, me preguntaréis. A Katniss Everdeen, naturalmente. Es la sensación que me ha invadido durante toda la lectura. No he podido dejar de buscar similitudes con Los Juegos del Hambre y, si me pongo a enumerarlas, me quedaría solo. Lo que trato de decir es que toda la novedad y originalidad que podría haber explotado Veronica Roth se centra en su sociedad, que no deja de tener una buena premisa, pero adolece de una mala organización y una pobre explicación. 
No todo es negativo en Divergente. Podría hablaros de lo natural y creíble que me ha resultado la relación entre Tris y Cuatro. Podría deciros que, a pesar de todo, no es una novela aburrida, ya que tiene acción constante y, pese a todos los contras, entretiene. Sin embargo, cuando tratas de buscar los aspectos positivos, llega el final. Si durante las más de tres cuartas partes de la novela, todo se centra en Tris y su iniciación en la facción que escoge, en las últimas cincuenta páginas, aproximadamente, todo da un giro radical. Y me ha parecido simple y llanamente patético. Siento hablar con tanta crudeza, pero la horrible revelación de Tris es de risa. La mala malísima de Divergente es de risa. Calificar esta novela de decepcionante es ser demasiado indulgente.
Divergente es una novela con muchas lagunas en su planteamiento. No cumple satisfactoriamente con los parámetros requeridos en un libro de este tipo. Como distopía es basura. Puede que sea mi problema. Puede que Roth no haya sabido comprarme con su sociedad distópica. Lo que está claro es que esta serie está teniendo mucho éxito en todo el mundo. Me habría gustado poder incluirme entre esas personas que han quedado entusiasmadas con esta novela. Pero no. Como al menos me ha resultado entretenida, no seré muy cruel con la puntuación.
Le he estado dando vueltas, y es posible que haya tenido algo que ver que leyera este libro después de terminar Las reliquias de la muerte. Como os había comentado, estuve leyendo toda la saga de Harry Potter este verano. El caso es que quizá dejé en un pedestal la saga de Rowling, y este libro me haya sabido a poco. Intentaré darle una oportunidad a Insurgente, más que nada porque sale dentro de muy poquito. Pero sigo en mis trece: si te decides a escribir una distopía, debes dar detalles creíbles sobre ese mundo que creas. Y que resulte natural, como en Los Juegos del Hambre. Es esencial.

lunes, 6 de agosto de 2012

Minireseñas: Boy Meets Boy & Looking for Alaska

Ya. Sí, lo sé. Me estoy dejando caer por aquí muy poco últimamente. Y esto no es porque esté leyendo poco (que todo lo contrario), sino que me estoy abriendo a nuevos horizontes literarios que no tienen cabida en este blog, donde hablamos exclusivamente de juvenil. Además, también estoy leyendo la saga de Harry Potter, y me da mucha pereza hacer reseñas de estos libros; todos sabéis que son muy recomendables, y punto. Por si fuera poco, estoy leyendo más libros en inglés que nunca, y van a ser los protagonistas de estas  fugaces minireseñas que cada cierto tiempo irán apareciendo por el blog. Hoy le pasamos lista a la primera novela de David Levithan, Boy Meets Boy, y a la obra más reconocida de John Green (sí, hablo del hombre que nos regaló a esos dos chicos sin estrella que están arrasando por nuestras tierras), Looking for Alaska.

Boy Meets Boy ~ David Levithan

Quizá conozcáis a David Levithan por Nick & Norah: Una noche de música y amor, o tal vez por ese Cuaderno para dos, que pasó algo más desapercibido por aquí. En cualquier caso, sus novelas tienen un sello inconfundible. Boy Meets Boy es su primer libro escrito, que nació como un relato que el autor quería regalarle a sus amigos por el día de San Valentín. Pronto se dio cuenta de que esta historia debía ser leída por mucha más gente. ¡Qué gran acierto! En esta novela tan cortita (no pasa de las 200 páginas), conocemos a Paul, un chico que vive en un pequeño pueblo donde la homosexualidad no es ningún tabú; de hecho, el quarterback del equipo del instituto es transexual y se hace llamar Infinite Darlene. Es, como es digo, un lugar habitado por gente de mente abierta.

No es la típica historia del chico que trata de salir del armario, ni nada por el estilo; Paul está más que fuera, si es que algún día estuvo dentro. El chico sale y se divierte con sus amigos: Joni (que, a pesar de ese nombre, es un chica) y Tony, también gay, cuyas circunstancias sí son más difíciles que las de Paul, ya que vive en un pueblo cercano donde no está tan bien visto ser homosexual. La llegada de un nuevo chico al instituto revolucionará a Paul, que hará todo lo posible por conquistarlo, y que esta vez sea la de verdad. Joni, por su parte, comenzará a salir con un chico que la alejará poco a poco de sus amigos. Y Tony tendrá que lidiar con sus propios problemas.

Una novela de enredos de instituto, donde se agradece que la historia de amor esté protagonizada por dos chicos. Sin duda, una opción perfecta para esos días donde solo te apetece dejarte llevar por un relato amable y capaz de dejarte con una sonrisa tonta en la cara durante un buen rato.
4/5

Looking for Alaska ~ John Green

Ay, querido Green, que te estás convirtiendo en mi autor fetiche. Después de Bajo la misma estrella era imposible para mí quedarme de brazos cruzados y no leer nada más del autor. Y es que todas sus novelas reciben premios y críticas estupendas. Esta, en particular, es una de sus obras más reconocidas. Looking for Alaska es la historia de Miles Halter (conocido como Pudge), un chico cuya vida en Florida es de todos menos emocionante. Nunca ha tenido esa capacidad innata de hacer amigos, por lo que está deseando comenzar de nuevo. Su oportunidad perfecta vendrá cuando vaya a estudiar a Culver Creek, donde desde el primer minuto hará buenas migas con su compañero de habitación, The Colonel, que le presentará a la inquieta Alaska Young, una chica que despierta en Miles algo que nunca antes había experimentado. Él, que se fue de Florida buscando ese Gran Quizás, se topará de bruces con el carácter extravagante de Alaska, con sus locuras y su deprimente, aunque fascinante manera de ver el mundo. Y por primera vez en la vida se sentirá uno más.
Quizá no la pondría al nivel de Bajo la misma estrella, que es sin ninguna duda el mejor libro que he leído este año, pero puedo afirmar de nuevo que John Green es un genio. Un genio al crear personajes, un genio al narrar historias reales, y un genio a la hora de romperte por dentro. De llegar a tocarte el corazoncito con sus historias. De nuevo, es un libro que me ha hecho reflexionar sobre preguntas cotidianas a las que no presto atención; esos misterios de la vida que nadie ha sabido descifrar hasta ahora. ¿Cómo podemos salir de este laberinto de sufrimiento?
4,5/5


miércoles, 1 de agosto de 2012

The Fire Chronicle, segunda parte de El atlas esmeralda

Por sorprendente que parezca, la reseña de El atlas esmeralda es una de las entradas más leídas y comentadas de este blog. Además, más de la mitad de esos comentarios son de personas ajenas a blogger, por lo que se puede deducir que El atlas esmeralda tuvo un notable éxito. Y no es de extrañar, ya que era de esas novelas perfectas para volver a fantasear. Perfecta, quizá, para un público más joven del que suele leer este blog. Como he recibido innumerables comentarios y correos sobre la segunda parte de esta serie, hoy vengo a daros datos sobre lo que me pedís. El segundo libro de la trilogía escrita por John Stephens se titulará The Fire Chronicle, y se publicará en inglés a principios de octubre de este año, más de un año y medio después de la primera parte. Es comprensible la impaciencia que comenzaban a mostrar los fans de El atlas esmeralda. Además, también tenemos portada, que es la siguiente:

Sinopsis (traducida por mí):
Han pasado seis meses desde que Kate, Michael y Emma se enfrentaran a Magnus el Siniestro, pero el camino hacia su familia hace tiempo perdida sigue indescifrable. Entonces Michael y Emma encuentran al hombre que fue la última persona en verlos. Él sabe algo acerca de un mapa secreto de una lejana y misteriosa tierra —quizá esa es la pista que los llevará hacia sus padres...
Entretanto, la conexión de Kate con el Libro del Tiempo se hace cada vez más fuerte, y cuando un peligroso engaño la atrapa en el pasado, deberá encontrar nuevos amigos que la ayuden a regresar a casa. 
Una vez más los chicos deberán embarcarse en una atrevida y peligrosa búsqueda para encontrar el segundo Libro del Origen, y utilizar su poder. Pero... ¿será eso suficiente para salvarlos a todos? 
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